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La Invisibilidad de los Inmigrantes

Y el "privilegio del blanco"

Mientras mi casa duerme, he estado devorando los videos de personajes conservadores como si fuera robándome galletas a las escondidas. Ha sido un placer culpable para mi. Tal vez quiero estar de acuerdo con el liderazgo de mi país. Tal vez quiero diferenciarme de las masas “progresistas” que me rodean y cuyo discurso se ha vuelto cada vez más odioso y violento. Tal vez parte de mí siempre ha sido atraída por los ideales conservadores, como cuando elegí leer The Fountainhead como mi proyecto de lectura independiente en el décimo grado. Ayn Rand, Milo Yiannopoulos, Ben Shapiro y Ann Coulter tienen mucho en común: son maestros en el arte de la ficción.

No funciona fingir que vivimos en una sociedad regulada por un mercado libre, porque no lo es. No funciona fingir que los mexicanos y los ecuatorianos que arriesgan sus vidas, sus familias y su salud para limpiar nuestros baños son la mayor amenaza a los ideales Americanos, porque no lo son; Y no funciona pretender que los que manejan nuestro país son nobles hombres de negocios, porque no lo son. Si hay alguna fuerza que viene de y apoya los principios de un mercado libre, es la inmigración ilegal, y si hay alguna fuerza singular que amenace el libre mercado, es el capitalismo monopolista. Y No creo ni por un segundo que Shapiro, Yiannopoulos y Coulter no lo sepan, por que si saben. Están fingiendo que no, y por qué harían eso? Bueno, tal vez porque son racistas.

Seguramente no funciona negar la existencia del privilegio del blanco.  Les doy un ejemplo de mi vida. Intenté ser un partidario de Trump. Busqué lo que es bueno en él. Traté (duro) de creer que Donald Trump era un buen hombre que sólo tenía opiniones diferentes de las mías; Que los medios de comunicación constantemente lo mancharon para mantener a los estadounidenses polarizados y disempoderados.

Pero escuché cliente tras cliente explicar que sí, querían comprar una casa pero no, no la iban a  comprar ahora, porque tenían miedo de lo que sucedería bajo Trump. Traté de creer, e incluso traté de decirles que no tienen que creer el miedo fomentado por los medios de comunicación. Donald Trump tomaría decisiones buenas para la industria de bienes y raíces porque conoce el sector inmobiliario y se preocupa por el bienestar económico de nuestro país. Fue mi decisión creer o no creer la realidad de las experiencias de los inmigrantes en mi país. Eso se llama privilegio. Y elegí no creerlo. Eso es ser cabrona. Hay cabrones conservadores y cabrones liberales y cabrones independientes (como yo). Hay cabrones negros y cabrones blancos y cabrones negros y cabrones mezclados. Hay cabrones masculinos y cabrones femeninas y cabrones de tercer género. Existe una abundancia y diversidad de cabrones.

El Jueves pasado me senté junto a mi amigo y cliente de largo plazo, un amigo que ya había tratado de explicarme su situación tres veces sin lograr que le escuchara.  Yo estaba traduciendo su conversación con otro profesional, una que se comportaba como un ser humano, uno que quiso escuchar y entender lo que le estaba pasando. Mi cabronidad se perdió en la traducción. Empecé a ver lo que tan desesperadamente quise no ver. Creo que fue cuando la mandíbula de mi amigo temblaba de dos pies a mi cara, mientras nos contó que su esposa había recibido una carta explicando que su proceso de inmigración podría ser suspendido, debido a una infracción no pagada desde 2011. "No sería una gran cosa si no fuera por nuestros hijos", dijo. No mencionó el cáncer de etapa cuatro de su esposa, pero estaba allí, en el fondo de la conversación, y yo lo sabía.

Todos nos reímos nerviosamente ante la ironía de que yo no sabía que el día fue un día de apoyo a los inmigrantes, que los inmigrantes se quedaron en casa y varios negocios cerraron. Yo soñaba en eso tras años, y aquí estaba, al mediodía, y yo no lo sabía. Había enterado mi corazón debajo de una pila de envolturas de caramelos rellenos de azúcar de ideales conservadores.  Me oculté de mi misma la mierda pestosa y vergonzosa que es la realidad de la póliza de inmigración de los Estados Unidos.  Así no me tenía que imaginar como sería dejar a mi familia en casa para manejar mi estaba cuatro cuerpo de cancer a mi trabajo con el miedo de que si me pare la policía, podría ser arrancada de mi hogar y mandada a un pais que no haya sido mío tras décadas. No tengo que pensar en eso, al menos que elige hacerlo.  

Eso, mis amigos, se llama el privilegio del blanco.

En el interior, me congelé. Comencé a sentir los temblores de la pared de mi punto de vista cayéndose. Llegué a casa en lágrimas, por fin dejando entrar a mi mente las caras de mis amigos y clientes—esas caras tranquilas, tranquilas y trabajadoras, llenas de amor por sus familias; esas caras hermosas de piel mestiza que fueron mi único refúgio de mi propia incapacidad para amar durante décadas. Aquellas hermosas rostros morenos que sin palabra ninguna me enseñaron más acerca de los valores familiares que todos los libros de James Dobson y los espectáculos de Laura Schlessinger y aún la Biblia Sagrada. Esas familias decididas y dedicadas, cuya confianza alimenta a mi familia  y cuyo dolor me negué a mirar porque no quería verlo.

Eso, mis amigos, es el privilegio del blanco.

Lo que siguió fue una conversación que nunca jamás hubiera tenido si no fuera por el Foro Landmark, y lo que aprendí allí sobre la integridad, la autenticidad y el amor.  Llamé a mi cliente. Confesé que yo había sido arrogante y de corazón cerrado.  Le pregunté si podía perdonarme. Hubo largos silencios emocionales y voces suaves y temblorosas.  Al final, dije que lo quería, y él me dijo lo mismo. No fue una conversión típica de agente al cliente. Pero no hay nada típico de este (ni nignún) señor; no hay nada típica de mí; y el amor es la única fuerza capaz de crear un mundo donde todos ganamos, así que ya es hora de vivir el amor en todas partes y en todos momentos.  Gracias, Landmark Forum, por darme esta habilidad.

Nunca será más fácil esconderse de la tristeza que afrontarla, y el costo de intentar escaparla es demasiado grande.  Crea una pared alderredor del corazón humano, y esa pared, aunque es invisible, es aun mas dañosa que cualquier pared de la frontera. 

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